Mostrando entradas con la etiqueta Salmos de Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Salmos de Vida. Mostrar todas las entradas

17 de enero de 2026

Salmo 9

“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; contaré todas tus maravillas.” (Salmo 9:1)

El Salmo 9 es uno de los cánticos más sinceros y profundos de gratitud que encontramos en las Escrituras. Nace de un corazón que ha visto la mano de Dios actuar en medio de la batalla, que ha experimentado liberación, justicia y victoria. No es una alabanza superficial, sino el testimonio de alguien que ha pasado por el conflicto y ha salido adelante porque Jehová peleó por él.

David comienza declarando que alabará a Dios con todo su corazón. No con palabras vacías ni con una gratitud a medias, sino con una entrega completa. Cuando el Señor nos libra, cuando nos sostiene en medio del peligro, la respuesta correcta es una alabanza sincera y pública. Por eso dice: “Contaré todas tus maravillas”. La gratitud verdadera no se queda en silencio; se convierte en testimonio.

A lo largo del salmo, se remarca una verdad que atraviesa toda la Escritura: Jehová es justo. Él no es indiferente al dolor humano ni ciego ante la maldad. Dios defiende al oprimido, levanta al pobre y se convierte en refugio seguro para el que sufre. “Jehová será refugio del pobre, refugio para el tiempo de angustia”. En los momentos donde todo parece derrumbarse, cuando las fuerzas humanas ya no alcanzan, Dios sigue siendo un amparo firme.

El salmista afirma con seguridad que Dios nunca desampara a los que le buscan. Esta no es una promesa ligera. Buscar a Dios implica confiar en Él, depender de su voluntad y permanecer fiel aun cuando las circunstancias no son favorables. Quien pone su esperanza en el Señor no queda abandonado, aunque atraviese pruebas, luchas o aflicciones. 

El propósito del cántico es claro: cantar alabanzas, publicar las obras de Dios y proclamar su grandeza. Eso es, en esencia, lo que Dios demanda de nosotros. No sacrificios vacíos, sino un corazón agradecido que reconozca lo que Él ha hecho. Si Dios nos libró del mal, si nos defendió de enemigos visibles o invisibles, si nos sacó de la angustia, debemos dar testimonio de ello. Callar las maravillas de Dios es negar su obra en nuestra vida.

El salmo también presenta una advertencia solemne: “Los malos serán trasladados al Seol, todas las gentes que se olvidan de Dios”. Hay consecuencias para quienes viven de espaldas al Señor. El juicio es real y el infierno está preparado para aquellos que rechazan la justicia y la verdad de Dios. Esta no es una palabra de condena sin esperanza, sino un llamado urgente al arrepentimiento.

En contraste, para el menesteroso, el afligido y todos los que confiaron en Jehová, está reservado un Reino celestial y eterno. Dios no olvida el clamor del humilde ni pasa por alto las lágrimas del justo. Su recompensa es segura, su promesa es fiel y su Reino no tendrá fin.

El clamor final del salmo es una oración que sigue siendo actual:
“Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre; sean juzgadas las naciones delante de ti. Pon, oh Jehová, temor en ellos; conozcan las naciones que no son sino hombres”.

Es un llamado a que Dios manifieste su soberanía, a que el orgullo humano sea derribado y a que las naciones recuerden que solo Dios es Señor. El ser humano, sin Dios, es frágil, limitado y pasajero. Reconocer esto no es debilidad, es sabiduría.

Que este salmo nos lleve a vivir con gratitud, a testificar sin temor y a confiar plenamente en que Jehová sigue siendo refugio, juez justo y Salvador fiel para todos los que le buscan de corazón. 

Escuchar en Spotify

29 de agosto de 2025

SALMO 8

 

LA GRANDEZA HUMANA Y LA HUELLA DE DIOS

La historia de la humanidad está marcada por grandes hitos: obras monumentales y descubrimientos que cambiaron el rumbo del mundo que transformaron nuestro modo de ver y habitar el mundo. Desde la misteriosa técnica con que se levantaron las pirámides de Egipto hasta el 17 de diciembre de 1903, cuando en Kitty Hawk, Carolina del Norte, Orville Wright voló 37 metros en 12 segundos con el Wright Flyer, inaugurando la era de la aviación.

Solo seis años después, Louis Blériot cruzó en avión el Canal de la Mancha en 37 minutos, demostrando que la aviación no era un experimento aislado, sino un camino abierto hacia lo comercial y lo militar.

Sesenta años después, otro salto histórico estremeció al mundo (Hecho que muchas teorías de conspiración niegan, pero lleno las noticias de todo el mundo): la llegada del hombre a la Luna. La misión Apolo 11 despegó el 16 de julio de 1969 y el 20 de julio Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron sobre la superficie lunar. Armstrong pronunció su célebre frase: “Este es un pequeño paso para el hombre, un gigantesco salto para la humanidad”. Aquel viaje llevó consigo también palabras más antiguas: el Salmo 8, grabado en una micropelícula junto a mensajes de 73 naciones.

Nada de lo que el ser humano haga lograra superar la grandeza del Creador. Sin embargo, el mismo salmo reconoce nuestra dignidad: “Lo coronaste de gloria y de honra”. Y ahí está el misterio: somos frágiles y, a la vez, capaces de creatividad, ciencia y supervivencia; de inventar la electricidad, el teléfono, los satélites y hasta los poderosos dispositivos móviles que hoy dominan la comunicación.


“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?”

Mirando todo esto, no podemos ser ciegos. Cada avance humano refleja, de algún modo, el amor de Dios al dotarnos de poder  y capacidad para transformar el mundo. En contraste con nuestra pequeñez, Dios nos ha coronado de gloria y honra, dándonos inteligencia y dominio sobre la creación. Ningún avance tecnológico —ni la electricidad, ni la telefonía, ni los satélites o los actuales dispositivos móviles que domina nuestro entorno— puede compararse con la maravilla de nuestra propia biología, nuestra creatividad y resiliencia.

Al contemplar tanto progreso, no deberíamos perder de vista lo esencial: todo lo que somos y hacemos apunta a la grandeza de Dios, que nos dotó de esas capacidades. Como dice el salmista:

“Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra”.


Oir en Spotify 


28 de enero de 2025

Salmo 7

Si tuviera que resumir el libro de los Salmos en una sola palabra, elegiría empatía. Esa capacidad de compartir emociones porque se han vivido experiencias semejantes. Los Salmos son eso: una colección de cantos y oraciones que nacen de vivencias reales de diferentes autores, y que nos muestran cuánto le importamos a Dios.

Vivimos en una época donde la empatía escasea. Se exige inclusión y diversidad, pero muchas veces esas demandas no buscan aceptar la diferencia, sino imponer uniformidad. En contraste, los Salmos nos recuerdan que Dios sí nos comprende y nos recibe a todos por igual. Lo dice Job 34:19: “Dios no hace acepción de personas; trata igual a ricos y pobres, pues todos somos obra de sus manos”. Y Pedro confirma en Hechos 10:34: “En verdad comprendo ahora que Dios no hace acepción de personas”.

Veamos entonces el Salmo 7, que inicia así: “Sigaión de David, que cantó a Jehová acerca de las palabras de Cus hijo de Benjamín”.
La palabra “Sigaión” aparece solo aquí. En hebreo, y también en acadio, significa lamentación o canto de tristeza. Es un poema que se canta en tiempos de malas noticias. Y, sin embargo, David empieza declarando fe:
“Jehová Dios mío, en ti he confiado; Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame” (v.1).

Él sabe que si Dios no escucha su plegaria, su vida corre peligro:
“No sea que desgarren mi alma cual león, y me destrocen sin que haya quien me libre” (v.2).
Ese es el lenguaje de un pastor que conocía bien el peligro de los leones al cuidar ovejas.

David apela a la justicia de Dios:
“Levántate, oh Jehová, en tu ira; álzate en contra de la furia de mis angustiadores” (v.6).
No busca venganza personal, sino el respaldo del Juez justo.

En los versos siguientes reconoce algo tremendo:
“Jehová juzgará a los pueblos; Júzgame conforme a mi justicia, y a mi integridad” (v.8).
¿Quién de nosotros podría orar así? Yo no. Dependo de la gracia alcanzada por Jesús en la cruz. Solo por Él puedo esperar la misma justicia de Dios sin ser condenado.

El salmo sigue con un reto directo al corazón:
“Fenezca ahora la maldad de los inicuos, más establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón” (v.9).
¿Nos atreveríamos a que Dios examinara lo más íntimo de nuestra mente y corazón?

David concluye afirmando:
“Pozo ha cavado, y lo ha ahondado; y en el hoyo que hizo caerá” (v.15).
El mal acaba atrapando al que lo practica.

Y entonces brota la alabanza:
“Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo” (v.17).

Esa es también mi oración. Mi confianza, mi canto, mi esperanza. Y solo así sé que llegaré a la meta: estar un día en su presencia para siempre.


16 de septiembre de 2024

Salmo 5

 

A pesar de ser tan conocida la palabra salmos y abarcar un gran espacio en el marco del Tanaj (el conjunto de los veinticuatro libros sagrados canónicos en el judaísmo.) el significado no es tan simple como debería el punto es que la palabra Salmo, como la conocemos en español, proviene del griego psalmos (ψαλμός), que es la palabra utilizada para referirse a un instrumento musical. La letra P al comienzo de la palabra, que fue preservada en lenguas como el inglés, aunque no es pronunciada, es la primera letra de la palabra, pero fue descartada en el latín y posteriormente en el español. Y en hebreo la palabra es Tehilim – תְּהִילִים en el plural y Tehilá es el nombre mismo del libro de los Salmos y la palabra es traducida como «alabanzas». Pero hay un significado mucho más extenso y profundo. 

La palabra Halel, de la cual proviene la famosa palabra utilizada en todas las lenguas; Haleluyah, está relacionada con este sustantivo.

Esto es solo una introducción paro lo que nos ocupa hoy que es el salmo ubicado en el capítulo 5 del Libro Tehilim   Hechemos una mirad la salmo  5 

Es un clamor profundo, una oración basada en la premisa única de que Él es nuestro Dios: “ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; Considera la meditación mía.   Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré” (versos 1 y 2)

Y continúa enmarcando cuando será esta oración; de mañana, presentando el día y esperando en Él es la clave y esa debiera ser una buena rutina en nosotros presentarnos a Dios cada día a empezar y esperar en su misericordia y gracia.

Luego continua este salmo con el estilo habitual al señalar los atributos de ese Dios en quien podemos esperar “Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto a ti, No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces la maldad todos los que obran iniquidad Destruirás a los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová.” (vers. 4, 5 y 6)

Ese es el Dios en el cual podemos esperar, uno que se complace en la misericordia y el favor de aquellos que le aman y temen más castiga a aquellos que se complacen en lo malo y esta pieza literaria nos insta a confiar y alegrarnos porque su favor será con aquellos que se refugian en Dios (verso 11)

Me anima aun mas el final de este salmo  “Porque tú, oh SEÑOR, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor” verso 12

Y realmente eso es Dios en mi vida un escudo a mi alrededor de gracia, misericordia cada mañana y bendición

Escuchar en Spotify

15 de agosto de 2024

Salmo 4

 RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración. 

Así comienza esta oda o poesía lirica que fue escrita y destinadas a ser cantada más casi no podemos distinguir si es una petición o una aseveración usando lo que se conoce como “El paralelismo antitético’ recurso literario usual en la literatura hebrea que  emplea la repetición de una frase o palabra similar en forma pero opuesta en significado tal como lo vemos en el salmo primero “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos” verso 1 y luego en el verso 4 “ No así los malos: que son como el tamo que arrebata el viento. 

El salmista sabe a quién está dirigiendo su clamor, al Dios de su justicia porque ya lo ha experimentado...

Verso 1: “estando en angustia, tú me hiciste ensanchar”  y continua preguntando a aquellos que le injuriaban: 

verso 2: ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira?.

 Esa es una situación que me parece muy conocida actual y real; el bombardeo de los medios de comunicación en contra del cristianismo y de la fe y todo lo que  teníamos como buenos valores, el adoctrinamiento de esta generación para que desprecien a los padres, la adición a las cosas efímeras sin valor distorsionando la realidad y la verdad es lo que la biblia resume en Isaías capítulo 5 . Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; ¡que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! 

Aun así, la confianza se impone al declarar Sabed, pues, que el SEÑOR ha apartado al piadoso para sí; el SEÑOR oye cuando a Él clamo¿Y cómo llegamos a eso?  Lo declara en el verso 4 y 5:

Verso 4: Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón sobre vuestro lecho, y callad. De nada servirá quejarnos la alternativa esta en el siguiente verso 5:   Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en el SEÑOR. 

La pregunta que sigue nos lleva a un panorama también actual y yo diría de todos los tiempos

6: Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? ¡Alza, oh SEÑOR, sobre nosotros la luz de tu rostro! 

Ya lo hizo El señor Jesucristo cuando murió en la cruz del Calvario por nuestros pecados y puso alegría y gozo en el corazón de aquellos que le han aceptado como Salvador 7: Alegría pusiste en mi corazón, mayor que la de ellos cuando abundan su grano y su mosto. 

Para terminar el último verso cierra con broche de oro   

8: En paz me acostaré y así también dormiré; porque solo tú, SEÑOR, me haces habitar seguro. 

¿Puedes tu también decir lo mismo?


El Salmo 4 musicalizado   


 

 

8 de agosto de 2024

Salmo 3

 

Algo muy curioso y llamativo tiene el background de este salmo, cuando y que lo motiva a escribirlo al salmista y es que el rey David estaba escapando por su propia vida  de su misma estirpe, su hijo Absalón. Su persecutor fue uno más de muchos enemigos sin embargo; El declara con certeza “ Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí” esa la confianza que necesitamos para estar tranquilos porque como dice en libro de Romanos 8:31 Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros? 

Él sabe que Dios le responderá en su clamor y  que será promovido, levantado, exaltado y puesto en pie de nuevo por la gracia de Dios.

“Yo me acosté, y dormí, y desperté; porque Jehová me sostuvo.” ;  lo afirma con convicción plena de quien ha experimentado esa paz ¿Cuántos hoy en día podrían decir eso?

Las preocupaciones y el temor parecen ser el pan nuestro de cada día, pueden hacerte perder el sueño, acostarte y no conciliarlo a pesar de la abundante disponibilidad de píldoras exprofeso en el mercado, esta aseveración del salmista es la perfección de la confianza, el poder dormir cuando nuestros enemigos son incontables y están decididos a destruirnos. y el escritor enfatiza diciendo en el verso 6:  “No temeré de diez millares de pueblos, que pusieren cerco contra mí.”  Si eres cristiano o sencillamente creciste con valores familiares sentirás que estas bajo ataque por todos lados porque la familia esta siendo atacada, la iglesia y las libertades intrínsecas del ser humano, junto con todo lo que es moralmente conservador incluyendo la nación y la democracia, quieren despojarte de tus hijos y tus opciones de elección ¿No suena eso a diez millares de pueblos?  Y eso es tendencia global   

“Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada; los dientes de los malos quebrantaste” … Es la oración del salmista y también la mía.

 De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición ¡Que tremenda proclamación! Pongámoslo sobre nosotros cual estandarte y dormiremos tranquilos porque “bastale a cada día su propio afán “(Mateo 6 34)

Escuchar Salmo 3 musicalizado

27 de julio de 2024

Salmo 2

 

Vivimos tiempos tumultuosos de guerras y rumores de guerras, de conspiraciones ocultas y otras declaradas y un intento globalizado para sacar a Dios del ámbito cultural, de la economía y de la educación que por extensión seria sacar a Dios de la familia. Una moda o tendencia de la izquierda llamada “cultura de cancelación” que no es mas que un clima de intolerancia y restricción, donde no se acepta ninguna opinión que no sea la de ellos; los intolerantes liberales y que no son más que rebeldes contra el reino de Dios…

Organismos y coaliciones internacionales que se autoproclaman defensores de los derechos humanos que muestran sin pudor alguno sus desprecio por el cristianismo y abogan por la inclusión de minorías practicantes de religiones aparentemente inofensivas pero que predican el totalitarismo; llegan invitados a algunos países y después exigen que sus costumbres creencias y leyes se promulguen  como nacionales u obligatorias en nombre de la inclusión la aceptación y los derechos humanos; los mismo que ellos violan en contra del resto que no piensan como ellos. ¿No te parece conocida esta situación?

Y entonces nos llega el salmo 2 de la Biblia como si fuera una publicación contemporánea y actualizada para señalar lo que vemos hoy en día a día.

¿Por qué se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas? Se levantan los reyes de la tierra, Y los gobernantes traman unidos Contra el SEÑOR y contra Su Ungido, diciendo: «¡Rompamos Sus cadenas Y echemos de nosotros Sus cuerdas!». 

La respuesta no se hace esperar, El señor se ríe desde los cielos. ¿ Porque que pueden toda esa horda de engreídos e insolentes contra el Creador?     

Y el salmo nos habla de un Rey consagrado por el mismo Señor sobre Sion (El nombre Zion en la biblia siempre es representativa de la iglesia) y quien poseerá las naciones como herencia y de quien Dios llama “Mi hijo”. Es esta una definida declaración  profética de Jesucristo quien pondrá las cosas en su lugar  y el llamado a reflexión

 “Ahora pues, oh reyes, muestren discernimiento; Reciban amonestación, oh jueces de la tierra”  nos dice el verso 10,  hagamos pues como nos advierte la escritura y  prediquemos que hay un Dios que nos observa y espera más de nosotros

Adoren al SEÑOR con reverencia, Y alégrense con temblor.

Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el camino, Pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian!

Escuchar El Salmo 2 musicalizado

18 de julio de 2024

Salmos de Vida

SALMOS DE VIDA

Es la mayor colección de estados anímicos, de sentimientos y conflictos y cualquiera sea tu situación o tu entorno que parece querer consumirte, cualquiera sea tu lucha actual ten por seguro te veras reflejado en alguna de estas odas o canciones; y me refiero al libro de los salmos contenido en la Biblia.

Allí encontraras consuelo, fuerza, inspiración, denuedo y valor, encontraras esperanza y gozo en medio de las tempestades de la vida, hallaras sentido y guía para tus pruebas y sobre todo hallaras fe y un punto a donde mirar cuando llegan los días grises para tener oportuno socorro.  “Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?  Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.” (Salmo 121 1-2)

 Por esa misma razón es que el libro de los salmos se ha usado cual si fuera un recetario de farmacia, si estas pasando por una perdida o precaria necesidad ; el salmo 23  viene como anillo al dedo “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento” , si vamos a salir de viaje y deseamos protección entonces recetamos el salmo 121:8  El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre, y si tememos por oscuros ardides de un enemigo el salmo  61:3 “Porque Tú has sido refugio para mí, Torre fuerte frente al enemigo:. Y así sucesivamente para cualquier ocasión

Pero esto es un error y aunque sin lugar a duda en los salmos hallaremos paz  confort y consuelo en cualquier situación; tenemos que tener en cuenta que el propósito del libro fue reconocer y alabar la grandeza de Dios, su misericordia y gracia para con sus hijos y para cualquiera que se atreva a clamar a Él.

 Entonces vemos en el primer salmo la certidumbre del hombre que se deleite en Dios su futuro prominente sus bienaventuranzas y el destino del impío, aquel que se aleja del Señor y como todos seremos juzgados por El; el que persiste en el mal condenado y el que en el bien transita premiado Y termina el libro en el salmo 150 con la declaración que afirma el propósito de estos poemas.

¡Aleluya! Alabad a Dios en su santuario; alabadle en su majestuoso firmamento. Alabadle por sus hechos poderosos; alabadle según la excelencia de su grandeza. Alabadle con sonido de trompeta; alabadle con arpa y lira.   Alabadle con pandero y danza; alabadle con instrumentos de cuerda y flauta.  Alabadle con címbalos sonoros; alabadle con címbalos resonantes.

 Todo lo que respira alabe al SEÑOR. ¡Aleluya!  (Salmo 150: 1-6)

    Escucha el Salmo 1