RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Así
comienza esta oda o poesía lirica que fue escrita y destinadas a ser cantada más
casi no podemos distinguir si es una petición o una aseveración usando lo que
se conoce como “El paralelismo antitético’ recurso literario usual en la
literatura hebrea que emplea la repetición de una frase o palabra similar
en forma pero opuesta en significado tal como lo vemos en el salmo primero
“Bienaventurado el varón que
no anduvo en consejo de malos” verso 1 y luego en el verso 4 “ No así los
malos: que son como el tamo que arrebata el viento.
El
salmista sabe a quién está dirigiendo su clamor, al Dios de su justicia porque
ya lo ha experimentado...
Verso 1: “estando en angustia, tú me hiciste ensanchar” y continua preguntando a aquellos que le injuriaban:
verso
2: ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis
la mentira?.
Esa es una situación que me parece muy
conocida actual y real; el bombardeo de los medios de comunicación en contra
del cristianismo y de la fe y todo lo que
teníamos como buenos valores, el adoctrinamiento de esta generación para
que desprecien a los padres, la adición a las cosas efímeras sin valor
distorsionando la realidad y la verdad es lo que la biblia resume en Isaías capítulo
5 . Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen
de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; ¡que ponen lo amargo por dulce, y
lo dulce por amargo!
Aun así, la confianza se impone al declarar Sabed, pues, que el SEÑOR ha
apartado al piadoso para sí; el SEÑOR oye cuando a Él clamo. ¿Y cómo llegamos a
eso? Lo declara en el verso 4 y 5:
Verso
4: Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón sobre vuestro lecho, y
callad. De nada
servirá quejarnos la alternativa esta en el siguiente verso 5: Ofreced
sacrificios de justicia, y confiad en el SEÑOR.
La
pregunta que sigue nos lleva a un panorama también actual y yo diría de todos
los tiempos
6: Muchos
dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? ¡Alza, oh SEÑOR, sobre nosotros la luz de
tu rostro!
Ya lo
hizo El señor Jesucristo cuando murió en la cruz del Calvario por nuestros
pecados y puso alegría y gozo en el corazón de aquellos que le han aceptado
como Salvador 7: Alegría pusiste en mi corazón, mayor que la de ellos cuando
abundan su grano y su mosto.
Para
terminar el último verso cierra con broche de oro
8: En
paz me acostaré y así también dormiré; porque solo tú, SEÑOR, me haces habitar
seguro.
¿Puedes tu también
decir lo mismo?

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