Vivimos
tiempos tumultuosos de guerras y rumores de guerras, de conspiraciones ocultas
y otras declaradas y un intento globalizado para sacar a Dios del ámbito
cultural, de la economía y de la educación que por extensión seria sacar a Dios
de la familia. Una moda o tendencia de la izquierda llamada “cultura de
cancelación” que no es mas que un clima de intolerancia y restricción, donde no
se acepta ninguna opinión que no sea la de ellos; los intolerantes liberales y que
no son más que rebeldes contra el reino de Dios…
Organismos y coaliciones internacionales que se
autoproclaman defensores de los derechos humanos que muestran sin pudor alguno
sus desprecio por el cristianismo y abogan por la inclusión de minorías
practicantes de religiones aparentemente inofensivas pero que predican el
totalitarismo; llegan invitados a algunos países y después exigen que sus
costumbres creencias y leyes se promulguen
como nacionales u obligatorias en nombre de la inclusión la
aceptación y los derechos humanos; los mismo que ellos violan en contra del
resto que no piensan como ellos. ¿No te parece conocida esta situación?
Y entonces nos llega el salmo 2 de la Biblia como si fuera
una publicación contemporánea y actualizada para señalar lo que vemos hoy en día
a día.
¿Por qué se sublevan las naciones, Y los pueblos
traman cosas vanas? Se levantan los reyes de la tierra, Y los gobernantes
traman unidos Contra el SEÑOR y contra Su Ungido, diciendo: «¡Rompamos Sus
cadenas Y echemos de nosotros Sus cuerdas!».
La respuesta
no se hace esperar, El señor se ríe desde los cielos. ¿ Porque que pueden toda esa horda
de engreídos e insolentes contra el Creador?
Y el
salmo nos habla de un Rey consagrado por el mismo Señor sobre Sion (El nombre
Zion en la biblia siempre es representativa de la iglesia) y quien poseerá las
naciones como herencia y de quien Dios llama “Mi hijo”. Es esta una definida declaración
profética de Jesucristo quien pondrá las
cosas en su lugar y el llamado a
reflexión
“Ahora pues, oh reyes,
muestren discernimiento; Reciban amonestación, oh jueces de la tierra”
nos dice
el verso 10, hagamos pues como nos
advierte la escritura y prediquemos que
hay un Dios que nos observa y espera más de nosotros
Adoren al SEÑOR con reverencia, Y alégrense con
temblor.
Honren al Hijo para que no se enoje y perezcan en el
camino, Pues puede inflamarse de repente Su ira. ¡Cuán bienaventurados son
todos los que en Él se refugian!

No hay comentarios:
Publicar un comentario