A pesar de ser tan conocida la palabra salmos y abarcar un gran espacio en el marco del Tanaj (el conjunto de los veinticuatro libros sagrados canónicos en el judaísmo.) el significado no es tan simple como debería el punto es que la palabra Salmo, como la conocemos en español, proviene del griego psalmos (ψαλμός), que es la palabra utilizada para referirse a un instrumento musical. La letra P al comienzo de la palabra, que fue preservada en lenguas como el inglés, aunque no es pronunciada, es la primera letra de la palabra, pero fue descartada en el latín y posteriormente en el español. Y en hebreo la palabra es Tehilim – תְּהִילִים en el plural y Tehilá es el nombre mismo del libro de los Salmos y la palabra es traducida como «alabanzas». Pero hay un significado mucho más extenso y profundo.
La palabra Halel, de la cual proviene
la famosa palabra utilizada en todas las lenguas; Haleluyah, está
relacionada con este sustantivo.
Esto es solo una introducción paro lo que nos ocupa hoy que es el salmo ubicado en el capítulo 5 del Libro Tehilim Hechemos una mirad la salmo 5
Es un clamor profundo, una oración basada en la premisa única de que Él es nuestro Dios: “ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; Considera la meditación mía. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque a ti oraré” (versos 1 y 2)
Y continúa enmarcando cuando será
esta oración; de mañana, presentando el día y esperando en Él es la
clave y esa debiera ser una buena rutina en nosotros presentarnos a Dios cada día
a empezar y esperar en su misericordia y gracia.
Luego continua este salmo con el
estilo habitual al señalar los atributos de ese Dios en quien podemos esperar “Porque
tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto a ti, No
estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces la maldad todos los que
obran iniquidad Destruirás a los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de
engaño abominará Jehová.” (vers. 4, 5 y 6)
Ese es el
Dios en el cual podemos esperar, uno que se complace en la misericordia y el
favor de aquellos que le aman y temen más castiga a aquellos que se complacen
en lo malo y esta pieza literaria nos insta a confiar y alegrarnos porque su
favor será con aquellos que se refugian en Dios (verso 11)
Me anima aun
mas el final de este salmo “Porque
tú, oh SEÑOR, bendices al justo, como con un escudo lo rodeas de tu favor” verso
12
Y realmente
eso es Dios en mi vida un escudo a mi alrededor de gracia, misericordia cada
mañana y bendición

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