En los últimos años, la búsqueda de consejo y dirección en los medios ha crecido con fuerza. Las redes sociales no son solo escaparates de productos y servicios, sino también espacios donde se buscan aprobación, influencia y validación. En este terreno nacen los llamados “influencers” personas que, a través de plataformas como Instagram, TikTok o YouTube, crean contenido, generan audiencias y logran influir en decisiones de compra, en tendencias e incluso en el estilo de vida de millones.
Los medios también juegan un papel clave. Según la teoría de la agenda
setting, son ellos quienes determinan qué temas se consideran importantes.
Lo que aparece en periódicos, televisión o redes sociales moldea nuestra
percepción de la realidad: a qué prestamos atención, qué dejamos de lado, qué
merece preocupación y qué se ignora. Así funcionan tanto para promocionar
productos como para distribuir campañas de concientización social.
Sin embargo, cuando llegan las crisis, ni influencers, ni coaches, ni
gurús pueden sostenernos de verdad. En esos momentos descubrimos la fragilidad
de esas voces.
Muchos decimos creer en la Biblia, pero nuestras acciones revelan que, en la práctica, dejamos que otras cosas nos influyan más. Frente a esa realidad, la Palabra de Dios nos recuerda una verdad más firme:
“Deja tus pesares en las manos del Señor, y Él te mantendrá firme; el
Señor no deja a sus fieles caídos para siempre” (Salmo 55:22).
Este salmo no promete la desaparición instantánea de los problemas, pero
sí asegura la fuerza y el valor para atravesarlos. Nos invita a confiar en que,
tras la tormenta, Dios hará brillar el sol otra vez.
La Biblia también nos recuerda:
“Mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades conforme a sus riquezas
en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
"He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de
salvación" (2 Corintios 6:2)
Estos pasajes subrayan la fidelidad de Dios y la urgencia de volvernos a
Él ahora, no mañana. Hoy es el tiempo para confiar, para entregar nuestras
cargas y para reconocer que solo en Cristo encontramos la guía y el sustento
verdadero.
En medio de tanta confusión y necesidad, pongamos nuestra confianza
únicamente en Él. Porque Dios es fiel.

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