29 de noviembre de 2025

SED AGRADECIDOS

 

UNA PERSPECTIVA DIFERENTE

En 1620 un grupo de colonos ingleses conocidos como los peregrinos llegó a Plymouth. Muchos eran separatistas religiosos que viajaron a lo que hoy es Massachusetts buscando libertad para practicar su fe. El invierno fue devastador. Más de la mitad murió por frío, hambre y enfermedades. Todo cambió gracias a una ayuda inesperada de los nativos Wampanoag.

En la primavera de 1621 los nativos, en especial Squanto, que hablaba inglés, enseñaron a los peregrinos a cultivar maíz, pescar y sobrevivir. Ese año lograron una cosecha exitosa. Tras esa primera cosecha, los peregrinos organizaron un banquete para dar gracias e invitaron a los Wampanoag como gesto de amistad. Ese momento es considerado el primer Thanksgiving.

La celebración tardó siglos en convertirse en tradición oficial. Cada colonia o estado escogía su propia fecha. En 1863, en plena Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln estableció el Día de Acción de Gracias como una celebración nacional el último jueves de noviembre. En 1941 el Congreso lo fijó oficialmente en el cuarto jueves del mes.

Thanksgiving nació como un día para agradecer la provisión, reconocer la ayuda mutua y celebrar la comunidad. Hoy sigue siendo un momento de reunión familiar, gratitud, comida compartida y reflexión. No fue una simple tradición cultural. Fue un acto profundo de agradecimiento en medio de la fragilidad humana. Aquellos primeros peregrinos, marcados por la pérdida y el sufrimiento, descubrieron que incluso en sus peores días Dios seguía sembrando provisión. La amistad de los nativos, la cosecha inesperada y la oportunidad de seguir adelante fueron motivos suficientes para detenerse y dar gracias.

 Y no somos tan distintos. También atravesamos inviernos personales, momentos de escasez y luchas silenciosas. Este día nos recuerda que la fidelidad de Dios permanece. La provisión llega por caminos que no imaginamos y siempre hay algo, aunque sea pequeño, por lo que gradecer.

 La Palabra de Dios nos guía a vivir así.

“Dad gracias en todo.” (1 Tesalonicenses 5:18)
“Entren por sus puertas con acción de gracias.” (Salmo 100:4)
“No se inquieten por nada... presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.” (Filipenses 4:6-7)           
La gratitud no niega los problemas. Nos recuerda quién tiene el control. Nos acerca a la paz que solo Dios da.

Hay circunstancias que generan ansiedad, pero nuestra mirada no debe quedarse atrapada en ellas. Debe estar en Jesús y en su poder para transformarlas. Podemos llevarle nuestras peticiones con gratitud porque sabemos que hasta aquí Él nos ha ayudado y lo seguirá haciendo. Cuando confiamos en su poder, su paz fluye y nos permite ver la vida desde su perspectiva.

Hoy doy gracias porque Dios me sacó de un régimen opresor y pesado para traerme a un país de libertad y oportunidades. Aquí encontré refugio. Aquí volví a respirar y como me enseñó mi madre, nadie habla mal de esta nación delante de mí, porque aquí encontré refugio.

 Que nuestra gratitud sea una luz para quienes nos rodean. Que cada día nos encuentre con un corazón humilde, consciente y lleno de fe.


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