8 de marzo de 2026

LOS “THERIAN” Y LA BÚSQUEDA DE IDENTIDAD

DESDE UNA PERSPECTIVA DIFERENTE           

 La última “locura” que circula en redes sociales es un fenómeno que ha llamado la atención de muchos: personas que se identifican como therian. Se trata, en su mayoría, de jóvenes que afirman sentir una conexión profunda con un animal y dicen experimentar esa identidad de forma interior, aunque tengan un cuerpo humano.

En realidad, no es algo completamente nuevo. Este movimiento comenzó a tomar forma en la década de los 90, pero hoy se ha amplificado gracias a plataformas como TikTok, Instagram y YouTube. En ellas abundan videos de personas usando máscaras de animales, colas o imitando sus movimientos, muchos de ellos creados o editados con inteligencia artificial.

La viralidad del fenómeno ha generado todo tipo de reacciones: curiosidad, burlas, preocupación e incluso debates. Algunos lo ven como una simple moda pasajera; otros lo interpretan como una forma de rebeldía generacional o como una señal de una crisis de identidad más profunda en la sociedad.

Ante este panorama, muchos usuarios de redes y algunos comunicadores se preguntan si este tipo de conducta podría estar relacionado con un trastorno mental o con una forma de desconexión de la realidad. Otros, en cambio, consideran que se trata más bien de una forma de expresión personal que ha encontrado en internet el espacio perfecto para difundirse.

Si lo pensamos bien no deberíamos estar perplejos porque la CULTURA DE LAS IDENTIDADES ya ha ido bien lejos La visibilidad en las redes sociales ha generado reacciones extremas incluyendo burlas y "pánico moral" los desafíos en el Espacio Públicos la expresión de esta identidad (uso de máscaras y comportamiento animal) ha provocado debates sobre la seguridad y las normas de convivencia en espacios compartidos.

De nuevo surge la pregunta ¿Es pues los therians solo una moda, un nuevo modo de rebeldía generacional o hay mucho de manipulación mediática y conspiraciones planificadas?

Pero más allá de la polémica en internet, este fenómeno refleja algo que la humanidad ha experimentado desde siempre: La búsqueda de identidad.

 

Ahora veamos el fenómeno desde UNA PERSPECTIVA DIFERENTE

La Palabra de Dios no describe personas disfrazándose de animales como una práctica o tradición aprobada, sin embargo, en la antigüedad muchas tribus y etnias utilizaban máscaras de animales en rituales religiosos, creyendo que podían recibir poder o conexión con el espíritu del animal que representaban.

En la Biblia sí aparecen casos simbólicos o literales relacionados con una condición animal. El ejemplo más conocido es el del rey Nabucodonosor. En Daniel 4:33 se relata que fue expulsado de la sociedad humana y vivió como una bestia del campo, comiendo hierba como los bueyes. Su cuerpo se empapaba con el rocío del cielo y experimentó una degradación física: su cabello creció como plumas de águila y sus uñas se volvieron como garras de aves.

También hay un detalle interesante en el lenguaje bíblico. La palabra que hoy se relaciona con “bestia” proviene del griego therion, que significa “animal salvaje” o “bestia” y de ella proviene el nombre del fenómeno de hoy. La Biblia también usa la imagen de las bestias para representar poderes humanos que se levantan contra Dios y aparece especialmente en el libro de Apocalipsis. Comio en Apocalipsis 13 donde se  describe la bestia que sube del mar y la bestia que surge de la tierra, figuras que representan poderes políticos y religiosos que se oponen a Dios y engañan a las naciones.

Este simbolismo ya aparece antes en las Escrituras. En Daniel 7 los imperios humanos son representados como animales feroces: león, oso, leopardo y una bestia terrible. Esto muestra que cuando los sistemas humanos se apartan de Dios, pierden el carácter que debería reflejar la imagen divina.

 

Desde el primer capítulo del Génesis, las escrituras establecen una verdad fundamental sobre la identidad humana, solo dos géneros : “Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

Este principio presenta una clara distinción entre el ser humano y los animales. Mientras que las bestias representan, en muchos pasajes bíblicos, poderes terrenales o fuerzas que se oponen a Dios, el ser humano fue creado con una dignidad única: reflejar la imagen del Creador.

Génesis 1:27 Este versículo enseña que el ser humano no es simplemente otra criatura más dentro de la naturaleza. Fue creado a imagen de Dios, con dignidad, propósito y una identidad única.

A diferencia de los animales, el ser humano posee conciencia moral, capacidad espiritual y una relación especial con su Creador y Dios mismo presenta a la humanidad como el punto culminante de su creación.

Cuando la sociedad pierde de vista esta verdad, surgen muchas formas de confusión sobre quiénes somos realmente. Cuando el ser humano se aleja de Dios, puede llegar a degradar su propia naturaleza.

 

El apóstol Pablo también advierte sobre esto en el Nuevo Testamento.

En Romanos 1:23 escribe: “y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”

El pasaje describe cómo la humanidad, al apartarse de Dios, comienza a reemplazar la verdad por ideas que distorsionan la identidad humana y la creación.

Desde esta perspectiva bíblica, el problema no es solo una moda de internet. Refleja algo más profundo: una cultura que ha perdido la referencia de su Creador y, por lo tanto, también la claridad sobre su identidad.

Sin embargo, la respuesta cristiana no debe ser la burla ni el desprecio hacia quienes experimentan estas confusiones.

Detrás de muchas de estas tendencias hay jóvenes que buscan pertenecer, comprender quiénes son y encontrar un sentido en medio de un mundo que constantemente redefine la verdad de las cosas.

La Biblia ofrece una respuesta llena de Verdad, pero también de Esperanza.

Nuestra identidad no se encuentra en tendencias culturales, ni en sentimientos cambiantes, ni en etiquetas sociales o nuevos géneros inventados por percepción  personal .

Nuestra identidad se encuentra en Dios, quien nos creó con propósito y valor.

El mensaje del evangelio recuerda que cada persona es profundamente amada por Dios y que en Cristo el ser humano puede recuperar plenamente su verdadera identidad.

Porque, al final, la pregunta más importante no es “con qué me identifico”, sino “quién me creó y para qué fui creado”.

Y la Biblia responde con claridad
fuimos creados a imagen de Dios.

 

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