25 de enero de 2026

LA VERDAD OCULTA

 UNA PERSPECTIVA DIFERENTE

 "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres   

Durante décadas, la práctica periodística se sostuvo sobre principios claros orientados a la objetividad y a la exhaustividad informativa. La conocida regla de las cinco preguntas fundamentales ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿dónde? y ¿cuándo?  

Ello constituía la base metodológica para la redacción de noticias, permitiendo al lector formarse un criterio propio a partir de hechos verificables. En los últimos años, sin embargo, se ha vuelto habitual la incorporación del ¿por qué? como eje interpretativo del relato informativo. Este desplazamiento, lejos de enriquecer la comprensión de los hechos, suele introducir juicios de valor que responden más a marcos ideológicos o agendas editoriales que a un análisis estrictamente sustentado en evidencia.

Esta tendencia se ve reforzada por el uso recurrente de expresiones como “presuntamente”, “según fuentes anónimas” o “información no confirmada”. Si bien estos recursos pueden ser legítimos en contextos específicos, su empleo sistemático termina funcionando como un mecanismo de cobertura frente a la ausencia de datos verificables y a la falta de investigación periodística rigurosa. El resultado es una narrativa informativa que diluye la frontera entre el hecho comprobado y la especulación.

A este escenario se suma el impacto estructural de las redes sociales en la producción y circulación de la información. Plataformas como Facebook, YouTube, WhatsApp, Instagram y TikTok concentran miles de millones de usuarios y operan hoy como espacios centrales de consumo informativo. En ellas, la generación de contenidos carece con frecuencia de filtros editoriales, estándares profesionales o mecanismos efectivos de verificación. La figura del comunicador se diluye entre influencers, opinadores y supuestos analistas que interpretan la realidad desde percepciones personales, sin responsabilidad informativa ni rendición de cuentas. Paradójicamente, los propios medios tradicionales recurren a estas plataformas para amplificar su alcance, aun a costa de adoptar sus lógicas de inmediatez y simplificación. Este escenario se vincula estrechamente con el concepto de posverdad, entendido como un contexto en el cual los hechos objetivos tienen menor influencia en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales.

Aquí entra la frase «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres», empleada con frecuencia por muchos comunicadores como un recurso legitimador del discurso. Lejos de su significado original, la cita proveniente del Evangelio de Juan 8:32 se utiliza para atribuir autoridad moral o veracidad a una postura determinada, sin que ello implique necesariamente un compromiso con la contrastación de fuentes o con la búsqueda honesta de la verdad. La frase «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» se repite con frecuencia para dar autoridad a ciertos discursos, aun cuando se la use lejos de su sentido original. 

En una prespectiva diferente Jesús no habló de una verdad acomodada a intereses, sino de Él mismo y de su mensaje, que liberan al ser humano del pecado, la culpa y la mentira.

Por eso el apóstol Pablo nos exhorta: «Examinadlo todo; retened lo bueno» (1 Tesalonicenses 5:21). Esta llamada nos invita a discernir con cuidado todo lo que escuchamos y consumimos, especialmente en los medios, para no dejarnos arrastrar por la confusión, la intolerancia o el engaño.

Finalmente, Filipenses 4:8-9   “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros”

 Me toca a mi aprender a pensar en lo bueno lo justo y honesto y dejar de alimentar mi pensamiento y alma con toda la mentira que circula en los medios, y aprender a discernir

Anhelo que ese Dios de paz esté conmigo y contigo, y que cuidemos nuestra mente y nuestro corazón, alimentándolos con la Verdad que edifica y da vida.

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