14 de agosto de 2025

PAN EN LA MESA

UNA PERSPECTIVA   DIFERENTE

En Estados Unidos existe un sistema de ayuda llamado EBT, conocido popularmente como “estampillas de comida”, que permite a muchas familias de bajos ingresos poner pan en la mesa.

El pan, el agua, un techo… las necesidades más elementales del ser humano. En toda familia, alimentar a los hijos es un acto de amor y supervivencia. 

Sin embargo, cuando esta necesidad parece resuelta gracias a la ayuda, algunos pueden perder el impulso de levantarse por sus propios medios. 

Para otros, la batalla continúa: la búsqueda diaria de “el pan nuestro de cada día” sigue siendo una carga pesada.

Y hay más frentes abiertos: deudas que aprietan como cadenas, enfermedades que consumen, conflictos que desgarran el hogar, miradas frías que no comprenden. Todo esto agota el alma y nubla la mente, dejando poco espacio para imaginar salidas.

Pero mucho antes de que existieran los programas de ayuda, la voz de Dios ya había declarado:

“Yo satisfaré el hambre y la sed de la gente triste y fatigada.” (Jeremías 31:25)

Agua fresca en medio del desierto. Luz que se cuela por la rendija de una noche interminable.
A los cansados, Dios promete descanso.
A los vacíos, plenitud.
A las almas que se marchitan, un aliento nuevo.

No es solo un consuelo antiguo, es una promesa viva: Él está presente para sostener, sanar y renovar. Este versículo no es solo poesía antigua; es un mensaje vivo. Dios está presente para sostener, fortalecer y renovar en los momentos más difíciles.

 Y como un eco que atraviesa los siglos, vuelve a decir:

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.” (Jeremías 33:3)

    

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